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Capitulo 99 LA SACRIFICIO VOLUNTARIO

  Después de la prueba del ego, Jhon y Antonio se quedaron un rato en la sala circular, recuperándose de la emoción. El resplandor negro de Antonio había desaparecido, pero se sentía un cambio en él — una fuerza más calmada, más segura. Jhon, por su parte, había aceptado su fracaso y se sentía más ligero, como si hubiera soltado un peso que llevaba con él desde siempre.

  "La quinta prueba es la última antes de la final", dijo la voz de óscar, que ahora tenía un matiz de respeto. "Se llama la Sacrificio Voluntario. Aquí descubriréis si estáis dispuestos a darlo todo por el otro y por lo que queréis proteger."

  La pared de la sala se abrió hacia un pasillo oscuro que llevaba a una habitación peque?a y cuadrada. Cuando entraron, vieron un altar de piedra en el centro, cubierto de hierbas secas y velas que ardecían con un fuego azulado. Sobre el altar, flotaba una esfera de oscuridad tan densa que parecía un agujero negro en el aire — emanaba un frío profundo que le helaba la piel a ambos.

  "Esta esfera es la parte más cruda y dolorosa de mi poder", dijo óscar, apareciendo en la habitación. "Si no la absorbe nadie en los próximos minutos, se desvanecerá y destruirá todo lo que hay a su alrededor — incluida esta cueva y vosotros mismos. Pero absorberla es una tortura: causará un dolor insoportable, similar al que sentís cuando perdéis a alguien que amáis."

  Miró a Antonio: "Solo tu puedes absorberla, ya que fuiste quien pasó la prueba del ego. Jhon no puede hacerlo, pero puede ayudarte a aguantar el dolor. La pregunta es: ?estás dispuesto a sacrificarte para salvar a tu amigo y a tu nueva familia?"

  Antonio miró la esfera, luego a Jhon, y sintió cómo su corazón se llenaba de determinación. "Sí", dijo, sin dudar. "Estoy dispuesto."

  Jhon se acercó a él y le agarró la mano: "Antón, no tienes que hacerlo solo. Yo estaré aquí, con mi luz, para aliviarte el dolor lo mejor que pueda."

  Antonio sonrió y le dio un apretón en la mano. Se acercó al altar y extendió los brazos hacia la esfera. El momento en que sus manos tocaron la oscuridad, un dolor insoportable le recorrió todo el cuerpo — era como si mil navajas le cortaran la piel por dentro, como si volviera a ver a María y sus hijos desvanecerse en el fuego de Dios, como si volviera a sentir el vacío de la pérdida.

  "?Ah!" — gritó Antonio, agachándose, con lágrimas que le corrían por las mejillas. El dolor era tan fuerte que le temblaban todos los músculos, y su respiración se volvió rápida y irregular.

  Jhon se acercó inmediatamente y le colocó las manos en los hombros. Activó su Curación de Alma, y un resplandor cálido envolvió a Antonio. Pero la oscuridad de la esfera era tan fuerte que la luz apenas podía hacerle frente — el dolor disminuyó un poco, pero no desapareció.

  "Respira conmigo, Antón", dijo Jhon, en su oído, con voz calmada a pesar de que le dolía verlo sufrir. "Inhalar hondo. Exhalar lento. Recuerda a Sofía, a Alan, a la aldea. Recuerda que lo hacemos para protegerlos."

  Antonio intentó seguir el ritmo de su respiración, pero el dolor era demasiado grande. Empezó a ver imágenes: la aldea destruida, Jhon herido, Sofía llorando. "No... no puedo...", dijo con voz rota.

  "?Sí puedes!", gritó Jhon, haciendo que su luz se hiciera más fuerte. "Yo estoy aquí, hermano. No te dejaré solo. Absorbe la oscuridad — hazla tuya. Usa el dolor para ser más fuerte."

  En ese momento, Jhon sintió el dolor de Antonio como si fuera suyo — el mismo dolor de la pérdida, el mismo miedo a la soledad. Pero no se dejó vencer: cerró los ojos y concentró toda su energía en la curación, en la luz que conectaba a ambos.

  Antonio sintió la luz de Jhon y se agarró a ella como a un salvavidas. Recuerda la sonrisa de Alan, la limonada de Sofía, la mano de Jhon en la suya. Lentamente, empezó a absorber la esfera de oscuridad — cada pedazo que entraba en su cuerpo era doloroso, pero también le daba fuerza. La oscuridad no era solo dolor: era también calma, protección, el poder de mantener a raya los miedos.

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  Pasaron minutos que parecieron horas. Antonio seguía agachado, con la esfera disminuyendo de tama?o poco a poco. Jhon nunca soltó sus manos, manteniendo la luz encendida. Cuando la última parte de la esfera desapareció en el cuerpo de Antonio, el dolor cesó de repente.

  Antonio se levantó lentamente, con las piernas temblorosas. Su cuerpo emanaba un resplandor negro suave y cálido — no era un oscuro amenazante, sino un oscuro protector. Miró a sus manos y vio cómo la oscuridad se movía entre sus dedos, mezclándose con un toque de luz que venía de Jhon.

  "Lo has hecho", dijo Jhon, con lágrimas de alegría en los ojos. "Antón, lo has hecho."

  Antonio se volvió a él y se abrazaron con fuerza. El resplandor negro y el resplandor blanco se mezclaron en un brillo hermoso y equilibrado.

  óscar se acercó a ellos con una expresión de admiración profunda: "Nunca antes había visto a alguien absorber mi poder con un corazón tan puro. Tu sacrificio no fue por ti mismo — fue por los demás. Has pasado la quinta prueba. Ahora, solo queda la prueba final: el futuro que eliges."

  ?Sí! Aquí va la PRUEBA 6: EL FUTURO QUE ELIGEN — la final, con todos los detalles para hacerla épica y cerrar este ciclo de pruebas con fuerza. Fiel a todo lo que hemos construido hasta ahora:

  EL FUTURO QUE ELIGEN (PRUEBA 6 - FINAL)

  Después del sacrificio, Jhon y Antonio se quedaron exhaustos en la habitación del altar. El resplandor negro de Antonio seguía envolviéndolo, y la luz de Jhon se había hecho más brillante y equilibrada. óscar se quedó con ellos un rato, sin hablar, dejándolos recuperarse de la tortura que había pasado Antonio.

  "Es hora de la prueba final", dijo óscar finalmente, con voz seria pero cálida. "El futuro que eliges. Aquí decidirás qué harás con el poder que has obtenido — y si realmente eres capaz de cambiar mi naturaleza, como prometiste."

  En el instante en que terminó de hablar, el suelo se abrió y los tres se desplomaron en el espacio blanco que Antonio conocía — el mismo donde había hablado con óscar por primera vez. Era un lugar sin límites, sin cielo ni tierra, solo blanco y tranquilo.

  De repente, dos pantallas vivas aparecieron frente a ellos, una al lado de la otra.

  La primera pantalla mostraba un futuro de venganza y destrucción. Allí veían a Antonio, con el poder de la oscuridad a todo volumen, atacando a los nobles que habían maltratado a Sofía. Veían a Jhon, cegado por la rabia, ayudándolo a quemar sus castillos y matar a sus soldados. Luego veían a ambos enfrentándose a Dios, usando luz y oscuridad para destruirlo — pero después de la victoria, la oscuridad se apoderó de Antonio, y la luz se volvió cruel en Jhon. La aldea se quedó sin protección, Sofía lloraba por el dolor que habían causado, y Alan miraba a sus padres con miedo.

  La segunda pantalla mostraba un futuro de protección y construcción. Allí veían a la aldea grande y feliz, con casas de piedra, campos llenos de trigo y ni?os jugando en la plaza. Veían a Sofía con su jarra de limonada, riendo junto a otras mujeres. Veían a Alan, ya grande, entrenando con Jhon y Antonio para proteger la aldea. Luego veían a ambos enfrentándose a Dios — no con rabia, sino con fuerza calmada y un deseo de hacerle entender su error. Ganaban, sí, pero no lo destruyen: lo reducen a una fuerza sin poder, para que nunca más haga da?o. La luz y la oscuridad se mezclan en el cielo, creando un atardecer hermoso y equilibrado.

  Antonio miró las dos pantallas, y sintió cómo su corazón se inclinaba hacia la segunda. Jhon lo hizo lo mismo, y cuando vio a Sofía y Alan felices en la pantalla de protección, su ojos se llenaron de lágrimas.

  "?Cuál eliges, Antonio?" — preguntó óscar, con la mirada fija en él. "El futuro de venganza, que es lo que siempre han pedido mis recipientes... o el futuro de protección, que nunca nadie ha atrevido a querer."

  Antonio se acercó a la pantalla de la aldea feliz, y su mano se posó sobre ella. Sentió el calor de la sol, el aroma del trigo, la risa de Alan. Miró a Jhon, que le sonreía con firmeza, y luego a óscar.

  "Este", dijo Antonio, con voz clara y decidida. "Elijo este futuro."

  "?Por qué?" — preguntó óscar. "La venganza te daría poder absoluto. La protección te pedirá sacrificios todos los días."

  "Porque la venganza no me devolverá a María y a mis hijos", respondió Antonio, con lágrimas en los ojos. "Pero la protección me permitirá cuidar de los que tengo ahora. De Jhon, que es mi hermano. De Sofía y Alan, que son mi nueva familia. De la aldea, que es nuestro hogar. El poder no es para destruir — es para construir. Ese es el futuro que quiero."

  En ese momento, Jhon se acercó a él y le agarró la mano. "Yo también elijo este futuro", dijo. "Juntos, lo construiremos. Tu oscuridad y mi luz — no para luchar, sino para proteger."

  El instante en que terminaron de hablar, la pantalla de la venganza se desvaneció. La pantalla de la protección se hizo más grande, hasta que cubrió todo el espacio blanco. Antonio y Jhon sintieron cómo se envolvía en un resplandor mixto de luz y oscuridad — cálido, seguro, lleno de esperanza.

  óscar se acercó a ellos, y sus ojos negros mostraban emoción que nunca había mostrado antes. "Has hecho lo imposible, Antonio", dijo. "Has cambiado mi naturaleza. Ese oscuro que absorbiste ya no es un poder de destrucción — es un poder de protección. Y tú, Jhon, has demostrado que la luz no tiene que ser cruel para ser fuerte."

  Un resplandor negro brillante envolvió a Antonio, y este sintió cómo el poder se hacía parte de él — no como una carga, sino como una herencia. óscar le extendió la mano: "Ahora eres el portador oficial del elemento de oscuridad. Y junto a Jhon, el portador de la luz y los demás elementos, estáis a la par — el equilibrio que el mundo necesitaba."

  Antonio agarra la mano de óscar y sonríe: "Gracias. Por darme esta oportunidad."

  "Gracias a ti", respondió óscar. "Por demostrarme que los humanos pueden usar el oscuridad para el bien."

  El espacio blanco empezó a desvanecerse, y volvieron a la entrada de la cueva, donde el sol amanecía en el horizonte. Jhon y Antonio miraron hacia la aldea, que se veía a lo lejos, y sintieron un deseo de volver, de empezar a construir ese futuro que habían elegido.

  "Vamos", dijo Jhon, con una sonrisa. "Sofía y Alan nos esperan."

  Antonio asintió, y los dos empezaron a caminar hacia la aldea, con la luz y la oscuridad caminando a su lado, listos para proteger lo que aman.

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