Jhon descendió lentamente de la monta?a, sintiendo el viento aún acompa?ándolo en cada paso. Había completado el entrenamiento, pero su mente no estaba completamente en paz. Al llegar a la base, su mirada se dirigió al horizonte, donde una inmensa nube oscura se elevaba desde la distancia.
No era un fenómeno natural. La oscuridad se movía como si tuviera vida propia, como si estuviera esperando algo... o alguien.
Jhon se detuvo por un momento, observándola con el ce?o fruncido. Era el rastro del artefacto que Sombra había tomado, la energía que se propagaba desde su presencia. Esto no ha terminado... pensó. Cada día que pasa, su poder se vuelve más fuerte.
Pero ahora no podía enfrentar esa amenaza todavía. Había algo más importante esperándolo en la aldea.
Tomó aire, cerró los ojos y dejó que su cuerpo se relajara. Aún quedaba mucho por hacer, pero por ahora, debía regresar con Sofia.
Cuando Jhon llegó a la aldea, lo primero que sintió fue la calma del lugar. Todo se veía tranquilo, los aldeanos realizaban sus tareas diarias, y aunque no sabían lo que estaba por venir, cada uno seguía con su vida con una serenidad casi reconfortante.
Jhon avanzó con pasos firmes hacia su caba?a, el cansancio acumulado en su cuerpo recordándole que había estado entrenando sin descanso durante semanas. Pero lo que realmente lo impulsaba era el pensamiento de ver a Sofía nuevamente.
Al abrir la puerta de la caba?a, la vio de inmediato. Sofía estaba sentada junto a la ventana, su mirada perdida en el paisaje. Pero en cuanto lo vio entrar, sus ojos se iluminaron.
"?Jhon!"
La alegría en su voz fue suficiente para que Jhon sintiera el alivio en su pecho. Se acercó rápidamente, y antes de que pudiera decir nada, Sofia lo abrazó con fuerza.
"?Cómo te fue?" preguntó, sin soltarlo.
Jhon exhaló con una leve sonrisa. "Lo logré. Terminé el entrenamiento con el Espíritu del Viento."
Sofía lo miró con orgullo, pero antes de que pudiera responder, Jhon observó su vientre. Había crecido aún más.
"?Cómo te sientes?" preguntó, con una expresión llena de ternura.
Sofía sonrió suavemente, colocando una mano sobre su vientre. "Muy pronto..." dijo con emoción. "Muy pronto el bebé vendrá."
Las palabras golpearon a Jhon con fuerza, pero no como una preocupación, sino como un nuevo propósito. La sombra de Sombra aún estaba presente, la batalla aún estaba por venir, pero aquí, en este momento, había algo más importante.
El bebé estaba por nacer.
Los días pasaron en la aldea, y Jhon permaneció junto a Sofía todo el tiempo. La amenaza de Sombra aún estaba en su mente, pero decidió no dejar que ese pensamiento opacara el momento que estaba viviendo.
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Y entonces llegó el día.
Sofía sintió el primer dolor al amanecer. Los aldeanos se movilizaron de inmediato, trayendo hierbas medicinales y todo lo que necesitaran para ayudarla en el parto.
Jhon estaba a su lado, sosteniendo su mano con firmeza. Nunca había sentido tanto miedo y emoción al mismo tiempo. Ver a Sofía luchar en el proceso, ver cómo cada momento la acercaba a traer una nueva vida al mundo, fue más aterrador que cualquier batalla que había librado.
Las horas pasaron, el sol descendió, y finalmente... El sonido de un llanto llenó la caba?a.
El bebé había nacido.
Jhon se quedó completamente inmóvil, su mente tratando de procesar lo que acababa de suceder. Sofía lo miró con lágrimas en los ojos, sosteniendo al peque?o en sus brazos.
Era un ni?o.
Jhon, con manos temblorosas, se acercó lentamente y lo observó por primera vez. El bebé era peque?o, frágil, pero al mismo tiempo sentía que en él había una energía indescriptible.
"Jhon..." murmuró Sofía con una sonrisa agotada. "Es tu hijo."
Jhon sintió que su corazón se detenía por un segundo. En ese momento, todo lo demás desapareció. La guerra que estaba por venir, la batalla contra Sombra, el peligro inminente... nada de eso importó en aquel instante.
Tomó al bebé con cuidado, sintiendo la calidez en su piel. Por primera vez en mucho tiempo, una lágrima cayó de sus ojos.
Había prometido que protegería el mundo.
Pero ahora tenía algo aún más valioso que proteger.
Los días pasaron, y la aldea celebró el nacimiento con alegría. Jhon y Sofia decidieron esperar para elegir un nombre, querían que el nombre tuviera significado, que representara el futuro de su hijo.
Pero Jhon sabía que no podía quedarse mucho tiempo.
El viento le había ense?ado muchas cosas... pero aún tenía que seguir avanzando. El entrenamiento con el Espíritu del Fuego lo esperaba.
Una noche, mientras sostenía al bebé en sus brazos, Jhon sintió el aire cambiar. La oscuridad seguía presente en el horizonte.
Se inclinó sobre su hijo, y en un susurro, dijo:
"Voy a asegurarme de que tengas un mundo en el que puedas vivir en paz."
El sol apenas comenzaba a salir cuando Jhon y Sofia, después de días de reflexión, finalmente eligieron el nombre de su hijo. Alan.
El sonido del nombre era firme, pero al mismo tiempo cálido. Jhon lo pronunció varias veces en su mente antes de decirlo en voz alta. Era perfecto.
Sofia lo sostuvo con ternura, observando cada peque?o detalle del rostro de Alan, como si quisiera memorizarlo para siempre. Jhon, por su parte, sintió que una nueva chispa de felicidad se encendía en su interior. Ahora que tenía un hijo, el significado de la palabra "protección" había cambiado por completo.
Pero algo más llamó su atención.
Jhon observó a Alan con más detenimiento, no solo como un padre emocionado, sino con su percepción de guerrero. Fue entonces cuando lo sintió.
La energía que emanaba del bebé no era normal. Era magia.
Su afinidad con la magia era increíblemente fuerte, más de lo que Jhon había imaginado. De seguro por mí, pensó, sintiendo un orgullo inexplicable. Alan había heredado su talento, y con el tiempo, podría desarrollarlo aún más.
Jhon cerró los ojos un momento y dejó que su energía se conectara con la de su hijo. El flujo era puro, natural, como si la magia ya formara parte de su esencia desde el nacimiento.
"Jhon..." murmuró Sofía, notando su expresión. "?Lo sientes?"
Jhon sonrió levemente. "Sí. Alan... Alan será alguien increíble".
En ese instante, el viento sopló suavemente en la aldea, moviendo las hojas de los árboles con una calma especial. Era como si el mundo estuviera celebrando el nacimiento de alguien que cambiaría el destino del futuro.
Pero Jhon sabía que aún había mucho por hacer. Sombra estaba afuera, esperando. La amenaza no había desaparecido.
Respiró hondo, sujetó la mano de Sofia y, mirando al bebé, hizo una promesa silenciosa.
"Voy a protegerlo. Voy a asegurarme de que tenga un mundo seguro donde pueda crecer."
El entrenamiento con el Espíritu del Fuego lo esperaba, pero ahora tenía un propósito aún mayor. No solo luchaba por la aldea. No solo luchaba por el mundo. Ahora, luchaba por su hijo.

