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Capitulo 52 Aceptar la Ligereza: Dejar Ir el Peso del Mundo

  Las pruebas anteriores habían sido difíciles, pero esta sería la más desafiante de todas. Jhon había aprendido a moverse con el viento, a escuchar sus mensajes y a fluir con su velocidad, pero el Espíritu del Viento aún no estaba satisfecho. La última ense?anza no tenía que ver con velocidad ni fuerza, sino con lo que Jhon llevaba dentro.

  "El viento no carga peso innecesario. No lleva el pasado ni los remordimientos. Tú, en cambio, llevas demasiado encima."

  La voz del Espíritu resonó en la cima de la monta?a como un susurro en el aire. Jhon, aún recuperándose de sus entrenamientos anteriores, se levantó con esfuerzo. Había logrado dominar la velocidad, había aprendido a escuchar los mensajes ocultos del viento, pero esta prueba... esta prueba era diferente.

  "Debes liberar lo que te ata. Si quieres ser digno del viento, debes dejar ir lo que pesa en tu corazón."

  Jhon frunció el ce?o. "?Qué quieres decir con eso?"

  El Espíritu no respondió. En lugar de ello, una corriente de aire se levantó a su alrededor, pero esta vez no era agresiva ni fría. Era suave, cálida, casi reconfortante. Jhon sintió que el viento no lo estaba empujando, sino rodeándolo, como si intentara entrar en su interior, en su mente.

  Entonces las visiones comenzaron.

  El viento no solo soplaba a su alrededor, sino que traía consigo imágenes del pasado, recuerdos que Jhon había tratado de olvidar.

  Vio a Sofia llorando en la aldea la primera vez que la dejó sola. Vio a los aldeanos temerosos de Sombra, preguntándose por qué él no había podido detenerlo. Vio su propia derrota en el templo, Sombra sujetándolo con facilidad, sus palabras resonando en su mente:

  "No puedes compararte conmigo."

  Jhon sintió cómo la presión aumentaba en su pecho. Su respiración se aceleró.

  "Cada carga que llevas te hace más pesado. El viento no se aferra. Y tú tampoco deberías hacerlo."

  La voz del Espíritu sonaba distante, como si estuviera hablando desde dentro de las ráfagas. Jhon intentó ignorar las visiones, pero no podía. Cada recuerdo lo golpeaba con fuerza, cada imagen era una herida abierta.

  "?Cómo se supone que deje ir algo así?" murmuró, su voz apenas audible.

  El Espíritu no respondió, pero el viento cambió. Las ráfagas aumentaron en intensidad, y Jhon sintió que su cuerpo era empujado hacia el borde de la monta?a.

  "Si sigues aferrado a esos pensamientos, caerás."

  Jhon trató de resistirse, de mantenerse firme, pero entonces lo comprendió. Si resisto, el viento me destruirá.

  Cerró los ojos y comenzó a soltar lo que llevaba dentro.

  Las imágenes de su derrota, de su fracaso, de su miedo… las dejó ir una por una.

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  En lugar de aferrarse a los pensamientos, los permitió flotar con el aire, como si fueran hojas atrapadas en una ráfaga.

  Y entonces, el viento cambió.

  La presión desapareció, el peso se disipó. La sensación de carga que llevaba consigo desde el templo comenzó a desaparecer.

  Pero no fue inmediato.

  La prueba no se resolvió en minutos ni en horas. Jhon pasó tres semanas intentando soltar su carga emocional. Día tras día, el Espíritu del Viento lo sometía a la misma prueba, enfrentándolo con sus propios recuerdos y pensamientos.

  Hubo momentos en los que sintió que jamás lo lograría. Hubo noches en las que estuvo a punto de rendirse.

  Pero finalmente, en el amanecer de la tercera semana, Jhon respiró profundamente... y dejó ir todo lo que quedaba dentro de él.

  El viento lo envolvió una última vez, pero esta vez, en lugar de golpearlo, lo elevó ligeramente, como si finalmente fuera ligero.

  El Espíritu habló con un tono diferente, más calmado, más satisfecho.

  "Ahora eres digno del viento."

  Jhon, de pie sobre la cima de la monta?a, sentía la brisa envolviendo su cuerpo como si fuera parte de él. Su entrenamiento con el Espíritu del Viento había concluido, pero algo en su interior le decía que no era el mismo de antes.

  El Espíritu, flotando entre las ráfagas, lo observó con atención. Su voz, como un eco que venía desde todas direcciones, volvió a manifestarse.

  "Has terminado la prueba. Ahora puedes continuar con el siguiente elemento."

  Jhon mantuvo su postura firme, asintiendo con decisión. Sabía que aún no era lo suficientemente fuerte para vencer a Sombra, pero este entrenamiento lo había hecho avanzar.

  Sin embargo, el Espíritu del Viento aún tenía algo más que decir.

  "Esfuérzate. Entrena. Derrota a Sombra".

  Las palabras hicieron que Jhon levantara la mirada, sorprendido. "?Cómo sabes de Sombra?"

  El viento silbó entre las rocas. La respuesta vino con una certeza implacable.

  "El viento lo sabe todo. Está en todos los lugares".

  Jhon sintió un escalofrío. El viento no tenía límites. Había estado en cada rincón del mundo, había oído cada conversación, había sentido cada batalla. Sombra no era un secreto para él.

  Respiró hondo, centrando su energía. Antes de marcharse, revisó sus estadísticas internas, y lo que vio le sorprendió. Su nivel había aumentado de manera considerable.

  


      


  •   Nivel: 70

      


  •   


  •   Fuerza: 60

      


  •   


  •   Vitalidad: 50

      


  •   


  •   Agilidad: 80

      


  •   


  •   Durabilidad: 50

      


  •   


  •   Velocidad mejorada: 40

      


  •   


  •   Afinidad con el viento: 80

      


  •   


  Pero más que los números, algo había cambiado en él.

  Jhon cerró su mano en un pu?o, y cuando la movió, el viento siguió su movimiento. Su golpe ya no era un simple impacto físico—ahora llevaba el aire consigo, generando una fuerza expansiva con cada ataque.

  Movió sus pies sobre la superficie de la monta?a... y para su sorpresa, sus pasos no tocaban completamente el suelo. No estaba volando, pero podía caminar sobre el aire, deslizándose con cada movimiento como si las ráfagas lo sostuvieran.

  Además, sus habilidades mágicas habían evolucionado. Ahora podía crear hechizos con el viento, usándolo a su favor en combate. Ráfagas que aumentaban su velocidad, cuchillas de aire que atravesaban cualquier superficie, escudos invisibles que bloqueaban los ataques.

  Jhon cerró los ojos un momento, sintiendo el poder recién adquirido.

  Este no era el final. Era solo el comienzo.

  El Espíritu del Viento, satisfecho con su progreso, comenzó a desvanecerse en el aire. Su voz, en un último susurro, se perdió en el entorno.

  "Ahora, ve y domina el fuego."

  Jhon levantó la cabeza. Su próxima prueba lo esperaba.

  Con la determinación brillando en sus ojos, descendió de la monta?a, preparándose para el siguiente gran desafío: el Espíritu del Fuego.

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