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Capitulo 94: LA VOZ EN LA MONTAÑA

  CAPíTULO SIGUIENTE: LA VOZ EN LA MONTA?A

  El sol empezaba a bajar sobre la monta?a, pintando el cielo de naranja y púrpura. Jhon y Antonio habían encontrado un rincón suave entre las rocas para descansar después de la larga caminata desde el Lago de los Cristales de Luz — el cuerpo de Jhon aún brillaba con un resplandor tenue, como si la luz no quisiera abandonarlo del todo.

  Mientras Jhon dormía profundamente, su respiración calmada, Antonio se quedó despierto, mirando al horizonte. No podía dejar de pensar en el pasado que había enfrentado en la prueba, en la culpa que la Curación de Alma de Jhon le había ayudado a aliviar... pero aún sentía un vacío, como si su poder de curación no fuera suficiente para proteger a los que amaba.

  De repente, una voz resonó en su cabeza — suave, pero tan clara que parecía estar a su lado: "Antonio... tú tienes más fuerza de la que crees. Yo puedo entrenarte. Te daré un poder descomunal, a la par del elemento luz de Jhon..."

  Antonio se levantó de un salto, mirando a su alrededor — no había nadie. La voz siguió: "Ven a mí. A la cueva que está a unos kilómetros de aquí. Solo tienes que ir, y el poder será tuyo..."

  Sin pensar dos veces, Antonio empezó a caminar hacia donde le indicaba la voz, sus pies siguiendo un sendero que ni siquiera sabía que existía. Pero cuando había dado unos pasos, escuchó una voz detrás suya:

  "Antón? ?Adónde vas?"

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  Era Jhon, despertado por el movimiento. En ese instante, la voz en la cabeza de Antonio se calló completamente, como si se hubiera disuelto en el viento.

  Antonio se giró, con la mirada un poco confundida: "Escuché... una voz. Me dijo que me podía entrenar, que me daría un poder grande. Me dijo que fuera a una cueva por aquí."

  Jhon se acercó a él, mirando su rostro. En su mente, una idea empezaba a tomar forma — una figura oscura, un poder que complementara la luz... pero se lo guardó de inmediato, no quería hacerle sentir miedo.

  "No sé de quién sea", dijo Jhon, sonriendo con calma. "Pero lo que sí sé es que no te voy a dejar ir solo. Vamos los dos a ver de qué se trata. Juntos, como siempre."

  Antonio le sonrió, agradecido. Los dos cogieron sus cosas rápidamente y empezaron a caminar hacia donde la voz le había indicado, mientras el último rayo de sol desaparecía y la monta?a se envolvía en la penumbra.

  La penumbra de la monta?a se hacía más densa a medida que avanzaban. Jhon caminaba a su lado, con la mano lista para activar su Escudo de Estrellas en cualquier momento — aunque no le hubiera dicho nada a Antonio, su instinto le gritaba que algo no estaba bien.

  De repente, Antonio se detuvo, cerrando los ojos. Jhon lo miró con preocupación: "?Qué pasa? ?Volvió la voz?"

  Antonio asintió, sin abrir los ojos: "Sí... me dijo que tomé una buena decisión."

  En ese momento, Jhon pudo sentir una vibración en el aire — su habilidad de Equilibrio Luz-Oscuridad le permitía percibir algo oscuro, tenue, pero presente.

  "Yo te haré fuerte, Antonio", resonó la voz en la cabeza de ambos esta vez — Jhon la escuchó demasiado, y se estremeció un poco. "Pero tienes que prepararte bien mentalmente. Mis pruebas no se comparan a las de los demás elementos. Son difíciles. Muy difíciles."

  Antonio abrió los ojos, mirando al vacío: "?Quién eres? Déjame verte."

  La voz se hizo más baja, más tenue, como si se alejara aunque estuviera dentro de su mente: "Tú lo sabrás cuando llegues. Solo recuerda: si fallas... me quedaré con tu cuerpo. Así que asegúrate de no fallar, Antonio."

  Se quedó en silencio completo. El viento sopló fuerte, moviendo las hojas de los árboles alrededor. Antonio miró a Jhon, su rostro pálido: "Escuchaste eso, ?verdad? Me dijo que se quedaría con mi cuerpo si fallo."

  Jhon le puso una mano en el hombro, con firmeza: "Sí, lo escuché. Y por eso más que nunca voy a estar contigo. No te dejaré solo en nada. Si esa voz quiere jugar con peligros, tendrá que pasar por mí primero."

  Mientras tanto, a lo lejos, veían una apertura en la roca — la cueva. Estaba oscura como un pozo, y de dentro salía un aroma raro, mezcla de tierra húmeda y algo que no podían identificar. Se acercaron lentamente, con el corazón latiéndoles fuerte.

  ?Entrasmos?

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