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Capitulo 92 PARTE 4 DE LA PRUEBA DEL ELEMENTO LUZ: LA LUZ QUE JUZGA Y LA VERDAD INQUEBRANTABLE

  Jhon se levantó con la ayuda de Antonio, sus piernas temblando por el esfuerzo y la cercanía a la muerte. El sol había salido completamente ahora, y su luz se reflejaba en el lago de forma que hacía brillar los cristales del fondo como estrellas. Antonio le dio una poción de curación, y Jhon se la bebió de un trago, sintiendo cómo la energía volvía a su cuerpo.

  “?Estás seguro de querer seguir?”, preguntó Antonio, con voz preocupada. “Ya has pasado por demasiado. La cuarta parte… no sé qué le espera, pero será peor que todo lo demás”.

  Jhon miró la pared de luz de la cuarta parte, que brillaba con un resplandor dorado tan intenso que parecía casi sagrado. “Tengo que seguir”, respondió, con voz firme. “No vine hasta aquí para rendirme. Y la luz me está ense?ando algo — algo que necesito aprender para proteger a los que amo”.

  Antonio asintió, sabiendo que no podía detenerlo. “Estoy aquí”, dijo, poniendo una mano en su hombro. “Si algo pasa de nuevo, te reviviré de nuevo. No importa cuántas veces haga falta”.

  Jhon le sonrió y se dio la vuelta, caminando hacia el lago. Se metió en el agua, que ahora estaba cálida, y avanzó hasta la pared de luz dorada. Tomó una respiración profunda y cruzóla.

  En el instante en que lo hizo, se encontró en un espacio donde la luz era todo — pero esta vez, la luz no era cegadora ni fría. Era una luz clara y brillante que iluminaba todo, sin sombras ni oscuridad. En el centro de ese espacio, había una figura alta y delgada, vestida con una túnica de luz, con el rostro oculto por un resplandor.

  “Yo soy la Luz que Juzga”, dijo la figura, con una voz que era a la vez suave y poderosa. “Aquí, te juzgaré por tus actos — todos tus actos, pasados y presentes. Tienes que responder la verdad a mis preguntas. Si mientes, la luz te consumirá. Si respondes con la verdad, podrás avanzar”.

  Jhon se enderezó y miró a la figura: “Estoy listo. Haz tus preguntas”.

  La primera pregunta llegó de inmediato: “?Por qué viniste a buscar el poder de la luz?”

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  Jhon pensó por un instante, luego respondió: “Para proteger a mi familia y a la aldea. Para tener el poder necesario para enfrentar lo que viene. Pero también… para completar lo que empecé en mi reencarnación pasada. Para no rendirme de nuevo”.

  La luz brilló un poco más: “La verdad. Sigue”.

  Segunda pregunta: “?Crees que el poder de la luz te hará invencible?”

  “No”, respondió Jhon sin dudar. “Nadie es invencible. El poder de la luz es fuerte, pero también es peligroso. Si no lo controlas, te consume. He visto lo que el poder puede hacer — a Antonio, a mí mismo en el pasado. El poder no es la solución a todo”.

  “La verdad”, repitió la figura. Tercera pregunta: “?Has hecho algo por lo que te arrepientas profundamente?”

  Jhon sintió un nudo en la garganta, pero respondió con la verdad: “Sí. En mi reencarnación pasada, abandoné la prueba de la luz por miedo. Porque tuve miedo de lo que el poder podía hacer conmigo. Y en este ciclo de vida, he gritado a Sofía por miedo, he dejado a los aldeanos en peligro por querer hacerlo todo solo. He cometido errores, y me arrepiento de ellos”.

  La luz se volvió más cálida: “La verdad. Cuarta pregunta — la más difícil: ?Estás dispuesto a sacrificar tu propia vida para proteger a los que amas?”

  Jhon miró hacia el suelo, pensando en Sofía y Alan, en Antonio, en la aldea. Recordó el momento en que murió en el fondo del lago — y cómo no le importó morir, siempre y cuando ellos estuvieran a salvo.

  “Sí”, respondió, con voz clara y firme. “Estoy dispuesto a sacrificar mi vida. Porque su felicidad y su seguridad son más importantes que la mía. No tengo miedo a morir — lo que tengo miedo es no poder protegerlos”.

  En el instante en que dijo esas palabras, la figura de la Luz que Juzga se desvaneció, y la luz del espacio se volvió tan brillante que Jhon tuvo que cerrar los ojos. Cuando los abrió, se encontró en el lago de nuevo — pero ahora, el agua estaba de color dorado, y los cristales del fondo brillaban con un resplandor que parecía llevar la verdad misma. Frente a él, había una cuarta pared de luz — de color blanco puro, la entrada a la quinta y última parte de la prueba.

  Pero antes de poder caminar hacia ella, la luz empezó a hablar de nuevo: “Has respondido con la verdad a todas las preguntas. Y por eso, te daré un regalo — la capacidad de ver la verdad en los demás. La luz te permitirá ver lo que hay en el alma de las personas: su amor, su rabia, su miedo, su verdad. Pero ten cuidado — la verdad no siempre es fácil de ver”.

  Jhon sintió cómo una nueva energía entraba en su cuerpo — una energía clara y brillante, que le permitía ver más allá de lo que los ojos humanos podían ver. Miró hacia la orilla, y pudo ver a Antonio — y en su alma, vio la verdad: el amor que le tenía como amigo, la culpa por su pasado como Shadow, la esperanza por el futuro.

  Reflexionó: la cuarta parte de la prueba no era solo sobre ser juzgado — era sobre juzgarse a sí mismo con la verdad. La luz no juzga con crueldad, sino con claridad. Te muestra lo que eres, pero también lo que puedes ser. La verdad es la base del poder de la luz — sin verdad, la luz se convierte en oscuridad, en una herramienta de enga?o y destrucción. Con la verdad, la luz se convierte en esperanza, en protección, en fuerza.

  Jhon caminó hacia la pared de luz blanca, su cuerpo lleno de nueva energía y su alma llena de verdad. Sabía que la quinta parte sería la más difícil de todas — la parte donde tendría que dominar la luz o ser consumido por ella. Pero ahora, con la verdad en su corazón y el amor de los que le importaban en su mente, no tenía miedo.

  Llegó a la pared de luz blanca, tomó una respiración profunda y cruzóla.

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