Por otro lado, una peque?a llama comenzaba a avivarse dentro del aula, sin que nadie pudiera detenerla, pues no tenían el mismo rango que quienes la iniciaron.
—?Y qué trae por estos rumbos a los de tu especie? —Gintei se cruza de piernas. Su tono ligero suena mientras analiza las reacciones de la beta.
—?No se los había dicho antes? —responde ella, sin titubear.
—Lo dijiste, sí. Pero ?pretendes que lo crea? Una mentira repetida no se convierte en verdad solo por insistencia.
—Me da igual si me cree o no. Ya se los dije, ?Qué más quieres? —Una serpiente escamosa asoma por el cuello de su camisa, siseando; algunas de sus escaladas parecen erizarse.
Gintei alza una ceja, esbozando apenas una sonrisa.
—Eres del clan Dokuhara, ?no es así? —dice con aire pensativo—. Creí que los tuyos preferían ensuciarse las manos con tierra antes que con letras.
—?Tiene algo de malo mi clan? Que yo sepa, también descendemos de una bestia legendaria… —lo mira de arriba abajo—. Igual que el tuyo. Eso nos pone al mismo nivel —la chica entrecierra los ojos y sonríe con confianza—. Aparte, ?no era el clan Nakanishi el que tenía los tigres más puros?
Gintei chasquea la lengua, molesto.
—Esas prácticas se dejaron hace mucho. Las aberraciones entre familiares ya no están permitidas. Pero da igual, puro o no, sigo teniendo un rango más alto que tú —observa cómo Yukirin se levanta—. Oh, ?Qué vas a hacer? ?Huir? Vamos, no me digas que eres frágil, creí que los tuyos eran más sólidos.
Yukirin suena con sarcasmo mientras pasa de largo.
—Creo que los tuyos no tienen suficiente orgullo. A diferencia de mí, no necesito “rebajarme” para hablar con alguien que considere de menor clase… No deberías subestimar a una beta.
La chica hizo un par de se?as para que Akina, Daiki y Nobuo, quienes se habían puesto de su parte, la siguieran. Pero en ese instante, las puertas se abrieron. Un par de komonos entraron, abriendo paso hasta quedar junto a Gintei.
—Nakanishi-sama, se nos ha encomendado recogerlo y llevarlo hasta sus aposentos. Dentro de poco vendrán por Dokuhara-sama. No tardarán, así que tome asiento y espere —habló con tono relajado y pasivo una beta de ojos marrones.
La joven vestía un kimono sencillo con los colores de la academia y un obi negro. Lo único que resaltaba era un broche con el kanji “虎”. Le habían asignado sirvientes propios.
El chico cerró los ojos e hizo un leve asentimiento con la cabeza a modo de agradecimiento. —Nos veremos más tarde, chicos. Le llamaré cuando termine de instalarse; Mientras tanto, busquen un buen lugar —se despidió mientras los komonos lo sacaban del aula.
—Fue una buena impresión, ?no? —preguntó nervioso Daiki, dirigiéndose a Dokuhara.
—Quizás los tigres sean cortos de cerebro —suspiró. ? Y pensar que cuando lo conocí parecía tan calmado…?Quién lo diría?? Pensó la pelinegra mientras mecía la cabeza.
—Ya que vendrán por la se?orita Dokuhara, sería mejor vernos más tarde —dijo Kikuchi, sacando su teléfono del bolsillo. Miró sonriendo a su mayor—. ?Podría darme su número? Le llamaré para reunirnos; se me ocurre un par de buenos lugares dentro de la academia.
La joven beta alzó un poco las cejas, le había tomado por sorpresa, pero se acercó levemente.
Después de intercambiar números, se sentaron un rato a esperar a los supuestos komonos que vendrían a recoger a la noble. Intercambiaron algunas palabras mientras el tiempo pasaba.
—A todo esto… ?su academia quedó destruida el semestre pasado? —preguntó Dokuhara, intrigada, mientras acariciaba a su mascota, ahora posada en su regazo.
—Eso es correcto, su eminencia. Recibimos un duro golpe el semestre anterior. Incluso a nosotros nos sorprende que las instalaciones se hayan recuperado tan rápido, aunque probablemente no luzcan igual que antes. Les aseguramos que este lugar sigue tan bello y vivo como lo recordamos, ?no es cierto, chicos? —Nobuo, un chico de cabello ceniza y mirada profunda como el vino, quien se había mantenido en silencio todo el tiempo, se dignó a hablar con voz educada.
—No hace falta hablar con tanto respeto —respondió ella con una sonrisa tímida—. Tenemos la misma edad, y es posible que incluso tenga un rango más bajo que el de ustedes.
—Lo sabemos, pero no podemos compararnos con usted. Proviene de un linaje legendario. No importa cuál sea su casta, es posible que hasta sea mucho más fuerte que nosotros —dijo Nobuo con delicadeza, sonriendo con los ojos.
El rubor ti?ó sus mejillas y desvió un poco la mirada. —Tengas razón o no, prefiero que me traten igual que a ustedes. No soy quien para imponer.
—No hay por qué tener pena, Dokuhara-sama. Nosotros sí tenemos respeto, a diferencia de cierto minino —ofreció Daiki con una brillante sonrisa.
Sus cejas se juntaron mientras cerraba los ojos. “Bueno” declaró sin más la beta, una gota imaginaria descendió por su frente en lo que una baja sonrisa se posaba en sus comisuras.
—Cambiando de tema. Ese chico... creo que es un poco espeluznante.
—?Un poco? Ese chico es jodidamente espeluznante, Dokuhara-sama. Conozco los sellos Shinkawa, parece más un criminal —denota Daiki, un poco alarmado.
—?Por qué los Furukawa enviarían a un criminal? No tendría sentido —argumentó el chico de cabello plateado, alzando una ceja pensativamente.
—Quién sabe... ?Pero viste esa invocación? También emite un aura sombría. Mi sentido zorruno sabe que apesta a akuryō.
—Daiki-kun, no podemos hablar mal de nuestros compa?eros, especialmente cuando apenas le conocemos —rega?ó la omega—. Quizás el clan Shinkawa tuvo sus razones.
—Escúchame, Akina-chan, sé lo que digo. Tú hazme caso. Furukawa-sama es posible que inclusive esté maldito.
—No creo que la academia haya dejado pasar a una persona así —Nobuo frunció el ce?o.
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—Puede que no, pero... ?y sí sí? Son los Furukawa, después de todo. Proceden de una bestia legendaria al igual que Dokuhara-sama. Ellos, junto a los Shinkawa, forman el clan familiar “Dos Ríos”. No podemos negar su relevancia para la academia.
—Puede ser… Aunque lo más curioso de todo esto es que, en el salón, se encuentra una persona de cada clan familiar de los cuatro clanes más importantes de todo el Imperio. No considero que mi clan familiar mantenga acuerdos con ellos, pero... ya es algo que debo investigar por mi cuenta —la chica se cruzó de brazos.
Tras las palabras de Yukirin, el ambiente se volvió denso. Nadie dijo nada. Nobuo, quien se había mantenido calmado, hizo una mueca nerviosa; sus manos se crisparon sobre las rodillas. Daiki, por su parte, se removió inquieto en su sitio, palideciendo un poco. Sus continuas acusaciones desaparecieron por completo: sintió un leve pinchazo de lástima hacia la beta.
Por muy desfavorable que fuera la situación para la chica, en el fondo ellos se sintieron aliviados. No podía negar que la suerte los había acompa?ado esta vez y, quizás, podría hacerlo en un futuro próximo. Se mantendrían al margen, siempre y cuando no tuvieran que convivir con ese chico.
Un carraspeo interrumpió el silencio, sacando a Dokuhara y Nobuo de sus pensamientos.
—Perdone, Dokuhara-sama, pero… ?cuál es el nombre de su Shikigami? —habló Akina, intentando cambiar el ambiente.
—Esto? —Yukirin apuntó hacia su regazo, donde se encontró el reptil de escamas oscuras con reflejos verdosos. Akina asentándose—. No es un shikigami, es mi mascota. Creí que la academia no permitiría que un animal entrara a las instalaciones, pero antes de venir me confirmaron que sí estaba permitido, así que lo traje.
—No es muy frecuente ver animales como mascotas por estos sitios —comentó la chica, algo apenada—. No muchos clanes están ligados a animales, a menos que sea un Shikigami o un clan yōkai como Hashirei-san o los Akahane. Las únicas personas que conozco hasta ahora con una mascota aquí son Minamoto-senpai y Hayashi-san… —a?adió, pensativa.
—?Cuál es su nombre? —curioso el chico de aspecto zorruno con una sonrisa.
—Shoyaku.
Los tres la miraron, extra?ados.
—Puede que no lo parezca pero es posible sacar ciertas medicinas y remedios de las serpientes —Yukirin sostuvo con firmeza la cabeza de su amigo, despertandolo en el proceso—. Mi clan se especializa en cosas más relacionadas a la agronomía; Shoyaku nos ayuda con distintos animales que se meten a los campos —sus dedos se deslizaron sobre las escalas, y empujó hacia abajo su mandíbula inferior, exponiendo los colmillos de su compa?ero—. Por mi parte…Shoyaku me ayuda a crear distintos brebajes.
—Muerde? —preguntó Daiki, dando un paso atrás, visiblemente temeroso.
Yukirin dejó de manipular a la serpiente y permitió que esta se deslizara por su brazo, enroscándose con calma.
—Solo si detecta una amenaza hacia mí o… si tiene hambre.
—Entonces sí puede morder.
—No se preocupen, por lo general es muy amable. Además, su picadura no duele mucho… claro, solo si alcanzas a sentirla estando vivo.
—V-vivo? —preguntó Nobuo con nerviosismo; sus ojos, que hasta entonces habían permanecido entrecerrados, se abrió un poco.
—Su veneno se vuelve muy letal cuando no la comida —respondió Yukirin con un tono casual.
En su fuero interno, Yukirin pensó: “?Y si los asusto un poco?”. Su rostro mental se ensombreció, entrecerrando los ojos con una sonrisa ladina. Un peque?o “ja” se escapó de sus labios, apenas audible.
—Y creo… que no la alimenté esta ma?ana.
—Debe tener hambre —comentó Akina con una sonrisa forzada. Una gota de sudor apareció en su sensación, delatando su nerviosismo tras la amable fachada.
—Sí… mucha hambre —a?adió Dokuhara, dibujando una leve y siniestra sonrisa.
Entonces dio un paso al frente, la serpiente aún envuelta en su brazo. Los chicos retrocedieron de inmediato: Hashirei puso a Kikuchi detrás de él, y Ozaki extendió los brazos frente a Daiki, tratando de 'proteger' a ambos.
Justo en ese momento, la puerta del aula se abrió sin previo aviso. Los komonos entraron, solo para encontrarse con una escena insólita: Yukirin, en una postura amenazante, alzándose ligeramente como si intentara parecer más grande, con una serpiente enroscada en su brazo derecho. La cabeza del reptil asomaba, y su lengua rozó la frente de Nobuo, quien soltó un chillido y retrocedió tanto como pudo.
Parecían polluelos asustados.
El silencio fue brutal. Los komonos no sabían si debían hablar o permanecer callados. Uno de ellos alzó levemente las manos, con los ojos entrecerrados y la boca ladeada en una mueca de resignación, preguntándose: “?Y ahora qué se supone que hagamos con esto?”. Otro más tosió, incómodo.
—?Do-Dokuhara-sama? —habló por fin el chico que había tosido, con una ceja arqueada y la boca entreabierta—. Esta... eh... ?todo bien?
Betas. Parecía que todos los komonos eran personas comunes, sin olor o distinción entre ellos. Portaban el mismo uniforme que los que se habían llevado a Gintei, a excepción de un botón con el kanji “蛇”. Sus sirvientes propios habían llegado.
Ella se incorporó de golpe. La serpiente se escurrió hacia el cuello de su blusa, metiéndose rápidamente entre su ropa. Sus mejillas se ti?eron de un rojo intenso, y su porte habitual —serio, impecable— se desmoronó por completo.
—Juro que no es lo que parece.
—Claro… —los komonos intercambiaron una mirada silenciosa.
Yukirin se inclinó en una reverencia apresurada.
—Me disculpo por mi comportamiento.
—No es necesario disculparse. Nosotros somos quienes deberíamos hacerlo por llegar tarde —habló una mujer, sonriendo con amabilidad. En se?al de respeto, hizo una reverencia, seguida por los demás sirvientes—. Venimos por usted, para llevarla a sus aposentos. Necesita instalarse.
Dokuhara se acercó y miró a los chicos, sonriendoles. Se levantó de su asiento para seguir al grupo de betas, y los chicos también se pusieron de pie para acompa?arla hasta el umbral de la puerta.
— ?Nos vemos después? —preguntó Yukirin, un tanto nervioso.
—?Por qué no habríamos de vernos? —la chica de cabello con degradado la miró expectante.
—Bueno… —Yukirin arrastró un poco los pies, apenada.
Akina rió suavemente.
—Está bien, Dokuhara-sama, no se preocupe por eso. Vaya a acomodarse, aún tiene mucho que ver por aquí. ?Y quién más podría ayudarla, si no somos nosotros?
Dokuhara alarmante en respuesta y se dio la vuelta... no sin antes estamparse contra el marco de la puerta.
Silencio. Los komonos la miraron preocupados. Luego, se oyó una risa contenida por parte de Daiki. Otra más. Y al final, carcajadas generalizadas cuando Yukirin desapareció por el pasillo, despidiéndose, algo avergonzada, alzando la mano.
—Tenemos que buscar el mejor sitio —los ojos lila opacos de Akina brillaron.
—Podríamos ir a la cafetería.
Akina negó con la cabeza.
—No, Daiki-kun, necesitamos un buen lugar. Quizás incluso mejor que el que le presentarán a Gintei-sama: Miyamoto, Matsushita y Yagami-san —Akina se dio media vuelta para mirar al kitsune—. Y tú vas a ayudarme.
—??Eh?! —la miró extra?ada.
—Vamos, necesitamos encontrar un lugar que se acople a ella.
—Está bien... pero nos va a tomar un rato —comentó, haciendo una mueca.
— ?Puedes ayudarnos, Nobuo-kun? —Akina miró al chico de cabellos ceniza y juntó las manos en gesto de súplica. El de ojos bicolor soltó un bufido y ascendió.
—Quizás podamos empezar por los jardines o algún sitio bonito. ?Flores, tal vez? Dijo que el clan Dokuhara se especializa en agronomía. Un lugar con plantas… Tal vez deberíamos pedirle ayuda a Hayashi-senpai —habló pensativo, con voz animada.
—Hayashi-senpai es una buena opción —afirmó con seguridad.
Los otros dos chicos asintieron.
—?Qué esperamos entonces? ?Andando! —artículo entusiasmado, se?alando hacia alguna dirección al azar.
Con entusiasmo, los tres salieron por los pasillos rumbo al edificio de segundo a?o en busca de su sempai, mientras Ozaki se encargaba de vigilar el campo con su shikigami.
Queridos lectores:
Si han llegado hasta aquí, me gustaría agradecerles.
Ya sea que comenten, estén solo de paso o sean lectores silenciosos, gracias de corazón.
También quiero agradecer a quienes no hablan espa?ol (sé que Royal Road es una plataforma principalmente en inglés; no lo sabía al principio, ya que mi ordenador traduce todo automáticamente).
Quiero disculparme por no publicar con tanta frecuencia. Soy universitario —apenas en los primeros a?os—, así que les pido un poco de paciencia. Esta historia se publica de forma quincenal, por lo que el siguiente capítulo llegará en dos semanas.
Yo también estoy muy ansioso por que salga el capítulo 6; Vienen muchas cosas interesantes.
?Lo prometo!
Translation:
If you’ve made it this far, I’d like to thank you.

