Cuando cruzaron la puerta oscura, entraron en un espacio sin suelo ni cielo — solo un vacío donde flotaban fragmentos de roca, agua, viento y brasas. De repente, todos esos fragmentos se reunieron en el centro, girando con velocidad hasta formar una figura gigante de 5 metros de alto: EL UNIFICADOR DE ELEMENTOS.
Era una masa fluctuante: su torso de roca incandescente, brazos de viento y agua que se alternaban, cabeza con ojos de llamas y una boca que exhalaba neblina helada. Su voz era un crujido de tierra, un silbido de viento, un estallido de fuego y un murmullo de agua todos a la vez:
“Yo soy el equilibrio que vosotros creéis haber encontrado. Demostradme que lo mercéis — o desapareced”.
Jhon y Antonio se miraron, sonrieron confiadamente. Nivel 400, habilidades combinadas, curación intermedia — creyeron que sería rápido.
“?Vamos!” gritó Jhon, activando su Manto de Llamas y sus alas de aire. “Flechas de Fuego y Agua!”
Disparó una docena de flechas que crujían por el aire, brillando con azul y naranja. Antonio también se lanzó al ataque: “?Pu?o de Lava y Roca!” Se elevó con sus Alas de Fuego, agarró una roca flotante, la fundió con magia de fuego y se lanzó a golpear al Unificador.
LOS PRIMEROS GOLPES: LA ILUSIóN DE LA VICTORIA
Las flechas de Jhon impactaron en el torso del Unificador, haciendo estallar chispas y humo. El Pu?o de Antonio le dio en el hombro, rompiendo un trozo de roca incandescente que cayó al vacío.
“?Funciona!” gritó Antonio, volviendo a preparar el golpe. Jhon siguió disparando: “?Explosión de Pasión Controlada!” Un impacto focalizado le dio en la cabeza del Unificador, apagando sus ojos de llamas por un instante.
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El Unificador se tambaleó, y Jhon pensó: “Listo, ya lo tenemos”. Pero en ese momento, el enemigo se recuperó de golpe — su torso de roca se regeneró en segundos, y sus ojos volvieron a brillar con más intensidad.
“Ilusión”, dijo su voz gutural.
EL CONTragolpe: EL INFIERNO LLEGA
El Unificador extendió su brazo de viento, creando una corriente violenta que arrolló a Jhon antes de que pudiera esquivar. La corriente le azotó contra una roca flotante — escuchó un crujido estrepitoso: sus costillas rotas de nuevo, esta vez tres a la vez. La fuerza del golpe le sacó el aliento, y empezó a desplomarse hacia el vacío.
Antonio voló a su rescate, agarrándolo por el brazo: “?Jhon, aguanta!” Pero el Unificador extendió su otro brazo, ahora de agua helada, y lo golpeó en la espalda. El hielo se incrustó en su piel, cortándola como cuchillos — sangre caliente brotó por todas partes, y su Curación Intermedia no alcanzó para sanar lo rápido que llegaba el da?o.
El Unificador luego combinó todos sus elementos: su torso de roca se abrió, liberando magma que se mezcló con el viento para formar una lluvia de bolas de fuego. Una de ellas le dio a Jhon en la pierna — la piel se carbonizó de golpe, y el dolor lo hizo gritar a todo pulmón. Otra le dio a Antonio en la cara: le quemó el ojo izquierdo, y solo pudo cerrarlo a tiempo para no perderlo del todo, pero el dolor era insoportable.
“?Ola Destructora!” gritó Antonio con la voz rota, intentando contraatacar. Pero el Unificador usó el viento para desviar la ola, que terminó golpeando a Jhon, lejosando más su pierna herida.
LA AGONíA: Casi al Borde de la Muerte
El Unificador se acercó a ellos, flotando con lentitud siniestra. Extendió su brazo de tierra, creando garras de roca que se agarraron a Jhon’s pierna herida y se la tiraron hacia arriba — escuchó un crujido aún más fuerte: la pierna se rompió en dos lugares. Jhon desmayó por el dolor, pero el Unificador le dio un golpe de viento en la cara para que volviera a despertar.
“Tienes que sentirlo todo”, dijo su voz.
Luego se volvió hacia Antonio, que trataba de sanar su ojo y su espalda al mismo tiempo. El Unificador creó una muralla de fuego y tierra alrededor suyo, cerrándolo dentro. El calor era abrumador — la piel de su cuerpo empezó a descascarillarse, y su curación no podía seguir el ritmo. Empezó a toser sangre caliente, y su respiración se hizo corta y jadeante.
“?Dónde está tu equilibrio?” preguntó el Unificador, abriendo la muralla para agarrarlo por el cuello con su brazo de agua helada. La hielo le empezó a congelar la garganta, impidiéndole respirar.
Antonio miró a Jhon, que estaba tendido en una roca flotante, con la pierna rota y carbonizada, costillas rotas, sangre saliendo de todas sus heridas. Jhon abrió los ojos con esfuerzo y vio a su amigo a punto de ser estrangulado por hielo. Intentó levantarse, pero el dolor lo paralizó — se desplomó de nuevo, y la oscuridad empezó a envolverlo.
El Unificador apretó más el cuello de Antonio, que empezó a perder el conocimiento. Su ojo quemado le dolía como si le metieran brasas, y su espalda estaba tan herida que no podía moverse. Ambos estaban a solo segundos de morir, cuando el Unificador se detuvo, mirándolos con sus ojos de llamas.
“?Es esto todo?” preguntó su voz, con un toque de desdén. “?Es esta la fuerza del equilibrio que aprendisteis?”
La oscuridad se acercó más a Jhon y Antonio — sus corazones latían con debilidad, su sangre manchaba las rocas flotantes, y ya no tenían fuerzas para levantar ni un dedo.

