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capítulo 45

  Después de días que parecieron eternos, enfrentando terrenos traicioneros y pruebas casi imposibles, Jhon y Mysterio finalmente llegaron al pie del templo. La estructura se alzaba como un coloso de piedra negra, cubierta de musgo y grabados arcanos que parecían brillar débilmente bajo la luz tenue del cielo nublado. Un aire denso y pesado los envolvía, como si el mismo templo estuviera vivo, respirando una energía oscura que pulsaba rítmicamente.

  Jhon se detuvo en seco, dejando caer su mochila al suelo. Su mirada estaba fija en las enormes puertas de piedra tallada que marcaban la entrada. Cada grieta y curva de las tallas parecía contar una historia de sufrimiento y poder, y al mirar más de cerca, pudo distinguir figuras humanas arrodilladas ante lo que parecía un artefacto similar al que buscaban.

  "Lo logramos," dijo finalmente, su voz un susurro entrecortado. "Pero... esto es diferente a cualquier cosa que hayamos visto. La energía aquí... es casi tangible".

  Mysterio, con los ojos entrecerrados, alzó su bastón hacia el templo, permitiendo que una suave luz emanara de la punta. La energía de la luz apenas penetró la oscuridad que envolvía el lugar, pero fue suficiente para que pudiera percibir la magnitud del poder que emanaba. "Esto no es solo un lugar sagrado o maldito", respondió con gravedad. "El templo está vivo. Y esa energía peligrosa que sientes... es solo la superficie. Debemos proceder con extrema cautela."

  Ambos avanzaron hacia las puertas. A medida que se acercaban, sentían cómo el ambiente se volvía más opresivo. Sus pasos resonaban suavemente sobre las piedras cubiertas de humedad, y el eco parecía regresar a ellos como un susurro distorsionado. El viento que los había acompa?ado en las monta?as se detuvo por completo, dejando un silencio tan absoluto que podían escuchar sus propios latidos.

  Jhon levantó una mano para tocar la superficie de las puertas. Estaban frías al tacto, pero esa frialdad no era como la del metal o la piedra, sino más bien como si la energía misma de las sombras estuviera atrapada dentro. "?Cómo las abrimos?" preguntó, girando la cabeza hacia Mysterio.

  El mago estudió las puertas por un momento antes de se?alar un conjunto de símbolos tallados en la piedra. "Estas inscripciones son runas de cierre," explicó, trazando con cuidado una línea sobre ellas con su dedo sin llegar a tocarlas directamente. "Están dise?adas para proteger lo que hay dentro, pero también para probar a quienes intenten entrar. Necesitamos descifrarlas y anular el encantamiento sin activar las defensas."

  Jhon dejó escapar un suspiro pesado. "Supongo que eso significa que no podemos simplemente empujar y entrar."

  "Si intentaras empujar," dijo Mysterio mientras inspeccionaba los grabados más de cerca, "probablemente terminarías como esas figuras talladas aquí... atrapado en un estado de sumisión eterna."

  La broma oscura de Mysterio no aligeró la tensión, pero Jhon supo que no tenían otra opción. Mysterio comenzó a trabajar, murmurando palabras en un lenguaje que Jhon no entendía mientras trazaba patrones alrededor de las runas. Por momentos, la puerta pareció emitir un leve temblor, como si respondiera al hechizo del mago.

  Mientras tanto, Jhon no podía evitar mirar por encima de su hombro. Una sensación inquietante crecía en él, como si estuvieran siendo observados. Los árboles en la distancia permanecían quietos, y la monta?a detrás de ellos se erguía silenciosa, pero cada fibra de su ser le gritaba que algo los acechaba.

  Finalmente, las runas se apagaron con un destello débil, y las puertas emitieron un crujido profundo que resonó en toda la monta?a. Con un último empujón de magia, Mysterio logró abrir las enormes puertas de par en par, revelando un pasillo oscuro que parecía extenderse infinitamente hacia el interior del templo.

  Mysterio inclinó la cabeza hacia Jhon, con una sonrisa de cansancio pero determinación. "La entrada está despejada. Ahora viene la parte difícil."

  Jhon asintió, colocando una mano en la empu?adura de su espada mientras cruzaba el umbral. La oscuridad los envolvió de inmediato, pero ambos sabían que retroceder ya no era una opción. Dentro del templo, los verdaderos desafíos aguardaban, y el destino del mundo dependía de que fueran lo suficientemente fuertes como para superarlos. La oscuridad del templo parecía envolverlos como un manto, espesa y casi palpable. Jhon y Mysterio avanzaron con cautela por el corredor principal, donde las paredes estaban cubiertas de extra?os grabados que parecían moverse bajo la tenue luz de las linternas mágicas. Cada paso que daban resonaba con un eco inquietante, pero ambos estaban demasiado concentrados en el peligro que pudiera acechar para detenerse a observar los detalles del lugar.

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  Sin que ellos lo supieran, detrás de unos arbustos cercanos, una figura observaba en silencio. Era Sombra, quien había estado escondido durante todo el tiempo, oculto literalmente en la sombra de Jhon. Su presencia era prácticamente indetectable, y había seguido cada movimiento del grupo desde el comienzo. Cuando finalmente los vio desaparecer en la oscuridad del templo, Sombra emergió de su escondite con una sonrisa que no auguraba nada bueno. "Gracias, Jhon," susurró con una voz apenas audible, "por facilitarme todo el trabajo. Pero ahora tendré que seguir avanzando por mi propia cuenta."

  Dentro del templo, la atmósfera era tensa. Mysterio estudiaba cuidadosamente el terreno a medida que avanzaban, moviendo la luz de su linterna mágica de un lado a otro. "Cuidado, Jhon," dijo, su voz grave, "no sabemos qué tipo de trampas podrían estar aquí. Este lugar no fue dise?ado para que alguien lo atravesara fácilmente."

  Jhon esbozó una sonrisa confiada mientras ajustaba el agarre de su espada. —No te preocupes, Mysterio. No soy un ni?o como para caer en una trampa." Apenas terminó de hablar, su pie tropezó con algo en el suelo. Era una cuerda bien oculta, tensada entre dos pilares. Antes de que pudiera reaccionar, la cuerda se tensó y se soltó, activando un mecanismo oculto en la pared.

  Un ruido ensordecedor llenó el corredor mientras una enorme piedra redonda emergía de una abertura en el techo. Jhon y Mysterio apenas tuvieron tiempo de ver la roca antes de que esta comenzara a rodar hacia ellos con una velocidad aterradora. "?Corre!" gritó Mysterio, tomando el brazo de Jhon y arrastrándolo hacia adelante.

  Ambos comenzaron a correr, sus pasos resonaban frenéticamente en el corredor mientras la piedra los perseguía implacablemente. La adrenalina se apoderó de Jhon, pero en medio del caos, un pensamiento cruzó su mente: él tenía el poder suficiente para destruir esa piedra. Era más que capaz de detenerla.

  Sin pensarlo dos veces, Jhon se detuvo en seco y se giró hacia la roca que se acercaba a toda velocidad. "?Es suficiente!", exclamó, y con toda la fuerza que pudo reunir, lanzó un pu?etazo directo al centro de la piedra. Su golpe fue impresionante, lo suficientemente fuerte como para detener el movimiento de la roca... pero solo por unos segundos. La piedra tembló, pareció retroceder un poco, pero luego continuó rodando con más fuerza, como si su impulso se hubiera renovado.

  El impacto fue devastador. Jhon sintió un dolor agudo en su mu?eca, que ahora estaba dislocada por el golpe. Se tambaleó hacia atrás, sujetando su brazo con una expresión de agonía. "?Por qué no funcionó?" preguntó mientras continuaba corriendo, tratando de mantener el ritmo de Mysterio.

  Mysterio, jadeando pero con la mente aún enfocada, respondió sin apartar la vista del camino delante de ellos. "Es el templo. Es probable que esté protegido por algún tipo de barrera mágica que neutraliza nuestras habilidades. Mientras estemos aquí, somos solo humanos. Tal vez, si logramos remover el artefacto, nuestro poder mágico vuelva."

  Jhon apretó los dientes, el dolor en su mu?eca era casi insoportable, pero no podía permitirse detenerse. "Eso... eso es una buena teoría", dijo entre jadeos, "pero mientras tanto, necesito que me digas cómo sobrevivimos aquí sin nuestro poder."

  La piedra continuaba persiguiéndolos, pero a lo lejos se podía ver una bifurcación en el corredor. Mysterio lanzó un hechizo rápido que marcó el camino más seguro. "Por aquí," gritó, y ambos doblaron hacia la izquierda justo antes de que la roca los alcanzara. La piedra rodó hacia el otro camino, desapareciendo finalmente en la profundidad del corredor.

  Ambos se detuvieron, sus respiraciones pesadas llenaban el silencio que los rodeaba. Jhon se dejó caer contra la pared, sujetando su mu?eca adolorida. "Eso fue un desastre", dijo, cerrando los ojos por un momento. "Definitivamente no subestimaremos este lugar de nuevo."

  Mysterio asintió, aunque su expresión estaba más preocupada que aliviada. "El templo ya ha mostrado parte de su naturaleza. No sé qué más nos espera, pero debemos seguir avanzando si queremos llegar al artefacto."

  Jhon se levantó con dificultad, ajustándose la espada en el cinturón. "Vamos. Esto no me detendrá. Si ese artefacto tiene la clave para recuperar nuestro poder, entonces no podemos permitirnos perder más tiempo."

  Ambos continuaron su camino, conscientes de que el verdadero peligro aún estaba por delante y que el templo no era solo un lugar físico, sino una prueba constante para su resistencia, inteligencia y valor. Mientras avanzaban por el oscuro corredor, las sombras parecían observarlos, como si el mismo templo estuviera vigilando cada movimiento.

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