Yuki-Tou no era un pueblo ruidoso. Era un santuario de meditación y conocimiento. Las casas, construidas con bloques de hielo translúcido que refractaban la luz solar en arcoíris constantes, parecían linternas gigantes al atardecer.
- Arquitectura: Los templos tenían techos curvos de estilo tradicional, pero decorados con estalactitas de cristal que tintineaban suavemente con el viento, creando una melodía natural llamada "El Canto del Glaciar".
- Costumbres: Los habitantes vestían pesados kimonos de lana te?idos en a?il profundo. Eran los guardianes de la Memoria de Lúmina, grabando los eventos históricos de la región en cristales de agua que almacenaban en la Gran Biblioteca Submarina (visible bajo la capa de hielo del lago).
- Gastronomía: Hito fotografió con fascinación el Kakigori de Glaciar: finas virutas de hielo recolectado de las cumbres, ba?adas en un jarabe de Flor de Escarcha, una planta que solo florece a temperaturas bajo cero y que otorga una sensación de paz inmediata a quien la prueba.
Mientras Hito exploraba los jardines Zen de arena blanca y nieve, la brújula comenzó a emitir un pulso azul pálido, rítmico, como una respiración lenta. En el centro del jardín principal, un Elyr yacía rodeado de una ventisca circular que impedía el paso.
Nombre: Kori → Korizo → Koridormu
- Tipo: Hielo / Espíritu
- Personalidad: Extremadamente calmado, sabio y solitario. Se dice que solo despierta cuando el equilibrio del mundo se ve amenazado por el caos emocional.
- Rol Ecológico: Los Koridormu actúan como "anclas" de Lúmina. Su función es absorber el exceso de energía excitada (como la que venía de las forjas de Akarumi) y "dormirla", convirtiéndola en hielo estable para evitar que el ecosistema se sobrecargue.
El desequilibrio en las forjas de Akarumi (Capítulo 4) había enviado una onda de choque de Lúmina térmica por las corrientes subterráneas. Para proteger Yuki-Tou, el Koridormu del templo principal había absorbido demasiada energía de golpe. Ahora, en su intento de enfriar ese exceso, estaba creando una tormenta de nieve eterna que amenazaba con sepultar el pueblo y congelar las rutas comerciales para siempre.
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Shinso dio un paso al frente, pero Soru, su compa?ero de agua, se detuvo. El agua de Soru se estaba convirtiendo en escarcha. —No podemos luchar contra el frío con fuerza, Hito —advirtió Shinso, tiritando—. Si lo atacamos, su instinto de defensa congelará todo en un radio de kilómetros.
Hito observó a través de su lente. Vio que el cuerpo de Koridormu temblaba; sus colas de aurora boreal parpadeaban erráticamente. No era agresividad, era dolor por la sobrecarga.
La Acción: Hito recordó la ense?anza de Akarumi: redistribuir, no destruir. Se acercó lentamente, bajando su cámara y mostrando la brújula. Usó la energía de su Lúmina personal para crear una resonancia armónica con la brújula. En lugar de drenar la energía, Hito comenzó a cantar una melodía que los ni?os de Villa Hinoki usaban para dormir.
Moki, su compa?ero, extendió sus hojas para absorber parte del frío, actuando como un puente biológico. Poco a poco, la ventisca se detuvo. Koridormu abrió sus ojos de color plata, exhaló una nube de escarcha brillante y la Lúmina se estabilizó en un cristal perfecto en su frente.
Esa noche, bajo una aurora boreal realzada por la presencia de los Elyr de hielo, Hito escribió en su diario:
"A veces, el mayor desequilibrio no nace de la maldad, sino del sacrificio excesivo. Koridormu intentó cargar con todo el calor del mundo para que nosotros no sufriéramos. He aprendido que la paz no es la ausencia de energía, sino el arte de dejar que esta fluya sin estancarse."
Hito tomó una fotografía final: el Koridormu durmiendo plácidamente junto a un Shinso que compartía su manta con un grupo de peque?os Kori juguetones.
La brújula volvió a su estado de reposo, pero esta vez se?aló hacia el oeste, hacia un valle donde los árboles crecen de forma imposible.
—Hito, mira —dijo Shinso se?alando el horizonte—. La Arboleda de los Mil Puentes nos espera. Dicen que allí las raíces cuentan historias de curación.

