home

search

Chapter 2: Initializing the Great Villain System! And The Protagonist!

  El golpe resonó una vez más.

  ?Joven Maestro Qin! —se oyó una voz masculina, firme pero contenida—. Los preparativos están listos.

  Mi corazón se aceleró.

  No por el hombre detrás de puerta, sino por algo mucho peor: mi cuerpo ya se estaba moviendo.

  Mis músculos se rejaron de repente. La presión en mi pecho comenzó a disminuir. Mis manos se apartaron de Liang'er como si nada hubiera pasado. Incluso los músculos de mi rostro se rejaron ligeramente.

  —Pase —respondió Qin Moshen con calma.

  La puerta se abrió con un suave crujido y entró un hombre de mediana edad. Vestía traje negro y gafas oscuras. Su mirada recorrió lentamente habitación: s sábanas arrugadas, chica en el suelo, su respiración entrecortada.

  Por un breve momento, sólo hubo silencio.

  …

  —Parece que he interrumpido algo —dijo, bajando cabeza respetuosamente—. Mis disculpas, joven amo.

  Liang'er apretó los dientes. Le tembban s manos mientras se arrebujaba en s sábanas que había logrado aferrar. Tenía los ojos rojos y una leve expresión de vergüenza coloreaba sus mejils.

  Quería habr.

  Quería decir que no es lo que parece. Que el solo era otra víctima arrastrada a este lío...

  Pero lo único que salió fue una risa débil.

  —Vete —ordenó Qin Moshen con desdén—. Y no me vuelvas a interrumpir.

  El hombre dudó apenas un segundo… y obedeció.

  La puerta se cerró.

  (…)

  Un silencio denso, casi opresivo, envolvió habitación.

  Liang'er se levantó lentamente, apoyándose en pared. Su respiración seguía entrecortada. Su mirada se dirigió instintivamente hacia puerta, como si temiera que se abriera de nuevo, pero no dijo nada.

  El no me miró.

  —Sal —ordenó Qin Moshen, con voz pna y aburrida, como si estuviera habndo con un sirviente molesto en lugar de con una mujer que acababa de ser humilda.

  El cuerpo de Liang'er se tensó al instante. Un ligero temblor recorrió su espalda. Por un instante, pensé que respondería: gritaría, chilría, me maldeciría.

  Pero no lo hizo.

  El apretó los bios, se tragó humilción… y permaneció en silencio.

  Sin decir otra pabra, juntó lo poco que pudo para cubrirse y salió de habitación.

  La puerta se cerró una vez más.

  Entonces…

  "Jaja..." Un rgo suspiro escapó de mi boca.

  En lo más profundo de mi ser, recordé el mensaje incesante y frío que había escuchado:

  「Asimición completa.」

  Un momento después, recuperé el control de mis extremidades, aunque sensación de libertad era insoportablemente amarga.

  Aún sentía vibración de mis cuerdas vocales por pabra que acababa de pronunciar. Mi verdadera intención —el grito nacido de mi empatía— había sido disculparme, no ahuyentar como a un perro.

  Pero… mi boca, boca arrogante de Qin Moshen, traicionó esa voluntad.

  —??Qué demonios le pasa a este maldito psicópata?! —excmé, aunque mi voz sonaba más a reprimenda aristocrática que a cualquier otra cosa.

  Fue aterrador. Los hábitos de Qin Moshen quedaron grabados en mis nervios, distorsionando cada una de mis acciones.

  Al principio, intenté negar realidad, convencerme de que todo esto era solo un sue?o, pero s sensaciones eran demasiado reales. Los recuerdos de mi vida pasada y los de Qin Moshen comenzaron a entrezarse, fundiéndose en una masa caótica de conciencia. Y lo peor de todo, ese bastardo —es decir, yo— ya había cruzado línea. Había actuado en contra del protagonista.

  "Maldita sea", maldije en silencio dentro de mi mente.

  Justo cuando mentaba mi deplorable situación, una repentina chispa de inspiración cruzó mis pensamientos. Recordé los cientos —no, miles— de noves que había leído. En situaciones como esta, el transmigrante siempre despertaba un "dedo de oro" o alguna ventaja injusta que lo sacaba del apuro.

  Lentamente, respiré hondo, intentando calmar el palpitar errático en mi pecho. Me ajusté un poco los pantalones, intentando recuperar compostura mientras reprimía vergüenza que me recorría el cuerpo. Tras unos segundos de silencio, cerré los ojos y, en lo más profundo de mi mente, supliqué desesperadamente:

  "Sistema... sistema... hermano sistema, por favor ayúdame."

  (…silencio)

  "?Eh? No pasa nada…"

  ?Tengo que gritarlo en voz alta?", me pregunté, sintiéndome cada vez más confundido y ridículo.

  Respiré hondo otra vez y me preparé para intentarlo de nuevo, buscando s pabras más amables y humildes para aferrarme a s patas del sistema. Por desgracia, mi boca... mi maldita boca, tenía otros pnes.

  —?Sistema! ?Salid a saludarme enseguida! —rugí con aire de superioridad.

  En el instante en que s pabras cayeron, me quedé paralizada.

  ?Qué…qué acabo de decir…?

  "?Maldito seas, Qin Moshen!", grité para mis adentros, consciente de que incluso mi intento de buscar ayuda sería interpretado como una decración de guerra por quienquiera que me escuchara.

  (Silencio…)

  "?Sistema hermano, sistema tío... maldita sea! ??Por qué lo dices así?!", me menté mientras el pánico me invadía. "Hermano, estaba bromeando, ?por favor, muéstrate! Si no me ayudas, estoy muerto". Pensé, pero mi boca tenía otros pnes.

  —Bastardo… ?te atreves a jugar conmigo? —dijo voz de Qin Moshen, fría y amenazante.

  ?No! ?Cálte! —grité desesperado en mi mente, sintiendo que si no detenía esa boca arrogante, algo irreversible sucedería.

  Pero ya era demasiado tarde.

  En el instante en que mis pabras se desvanecieron, el aire frente a mí vibró con una intensidad eléctrica. Casi de inmediato, un panel translúcido apareció de nada, ba?ando habitación con un respndor azudo, acompa?ado de una notificación mecánica que resonó con cridad en mis oídos.

  ?Ding, dong! ?Anfitrión detectado!

  「Inicializando: Gran Sistema de Vilnos.」

Recommended Popular Novels