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El...no tendrá piedad!.

  El golpe llegó sin aviso.

  King hundió su pu?o en el estómago de Kael con una fuerza brutal, antinatural. El impacto resonó como un trueno seco y el cuerpo de Kael salió despedido varios metros, atravesando el aire antes de estrellarse contra el suelo.

  El dolor fue inmediato.

  Kael quedó inmóvil, el mundo reducido a un ardor insoportable. El aire se negó a entrar en sus pulmones. Cada intento de respirar era un castigo.

  —Kael… —susurró Noisi, horrorizado.

  Sin pensarlo, corrió hacia él.

  No llegó.

  King se movió como una sombra deformada y, con un solo golpe, lanzó a Noisi lejos. Su cuerpo rodó por el suelo hasta quedar inmóvil.

  —?NOISI! —gritó Kael.

  Con esfuerzo, giró la cabeza.

  Noisi no se movía.

  El miedo intentó apoderarse de él… pero Kael sabía la verdad. El cuerpo de Noisi ya estaba reaccionando. Su habilidad hacía su trabajo incluso inconsciente.

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  Estaba vivo.

  Eso fue suficiente.

  Kael apretó los dientes y, apoyándose en su espada, logró ponerse de pie. Cada músculo gritaba, pero su mirada volvió a endurecerse.

  Envainó su arma.

  Listo para luchar de verdad.

  Entonces lo vio.

  King estaba cambiando… otra vez.

  La última apariencia humana se desmoronó. Su cuerpo se deformó, creciendo, retorciéndose. Las manos se alargaron hasta convertirse en garras. Dientes filosos emergieron de una boca demasiado grande para un rostro que ya no era humano.

  Solo la estructura básica permanecía.

  Un monstruo con recuerdos prestados.

  King atacó.

  Kael apenas tuvo tiempo de reaccionar. Bloqueó el golpe, pero la fuerza lo hizo retroceder varios pasos. El impacto recorrió su cuerpo como una descarga. Aun defendiéndose, el da?o era real.

  Kael contraatacó.

  Falló.

  King esquivó con facilidad, observándolo ahora con una atención inquietante. Dio un paso atrás, ladeó la cabeza… como si lo evaluara.

  Y habló.

  —Tú… no estás listo.

  —Para… lo que se aproxima.

  Kael sostuvo su mirada, respirando con dificultad.

  —El rey… —continuó King— no tendrá perdón.

  Y entonces…

  Desapareció.

  Sin explosión. Sin rastro.

  Solo el silencio que dejó atrás.

  Kael dio un paso… y cayó de rodillas.

  El dolor regresó con más fuerza, esta vez distinto. Ardiente. Profundo. Algo recorría sus venas como fuego líquido.

  —?…veneno? —susurró.

  Su visión comenzó a fallar. Las luces se estiraron. El mundo se volvió borroso.

  Kael pensó en muchas cosas.

  En Lyra.

  En las promesas.

  En las guerras que aún no habían comenzado.

  ?Así terminaría?

  El suelo se acercó lentamente mientras la oscuridad lo envolvía.

  Kael perdió la conciencia.

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